La Selección de fútbol de España firmó el pasado viernes una victoria convincente ante la Selección de fútbol de Serbia (3-0) en el Estadio de La Cerámica, en Vila-real, en un amistoso que dejó más certezas que dudas en la antesala del Mundial. El equipo de Luis de la Fuente impuso su ritmo desde el inicio, con una circulación fluida y una presión alta que ahogó cualquier intento de salida serbio. La superioridad se tradujo pronto en el marcador: en el minuto 16, Mikel Oyarzabal culminó una acción colectiva para abrir el partido, reflejo de un dominio que ya era evidente sobre el césped.
España no bajó el ritmo tras el gol y encontró el segundo justo antes del descanso. De nuevo Oyarzabal, en estado de gracia, resolvió dentro del área tras girarse con rapidez y sacar un disparo potente que amplió la ventaja (44’). Entre ambos tantos, el equipo español acumuló ocasiones —incluido un disparo al poste de Lamine Yamal y un gol anulado a Fermín— mientras Serbia, ordenada pero superada, apenas inquietó a Unai Simón. La sensación era clara: España dominaba tanto el juego como los tiempos del partido.
La segunda mitad tuvo un ritmo más bajo, condicionado por los cambios, pero mantuvo el mismo guion. Serbia ganó algo de posesión sin traducirla en peligro real, y España terminó de cerrar el encuentro con la aparición del debutante Víctor Muñoz. El extremo, recién ingresado, firmó el 3-0 en el minuto 72 tras una brillante asistencia de tacón de Ferran Torres, poniendo el broche a una actuación coral. Más allá del resultado, el partido confirmó el buen momento del bloque español, con un once cada vez más definido y una mezcla de talento joven y piezas consolidadas que invita al optimismo de cara al gran objetivo del verano.







Fotografías: Salvador Rovira / IconicSport Press @salvaphoto.raw